Campaña de vacunación y supuesta recuperación económica

Campaña de vacunación y supuesta recuperación económica

Colaboración de Endika Alabort Amundarain en La Escotilla / Suelta la Olla de la radio 97 Irratia / Hala Bedi Irratia

Para escuchar el audio, aquí.

Llevamos desde el verano pasado escuchando la palabra recuperación económica; que cuando la población esté prácticamente vacunada, la economía va a ir como un tiro. Nos trasladan la imagen que esta enésima crisis apareció por sorpresa, y que se va a esfumar a base de pinchazos y maná europeo.

Se les olvida citar que las crisis son algo endémico en el capitalismo, que es parte intrínseca del funcionamiento del mismo: como ejemplo, en 150 años se han dado 14 grandes recesiones mundiales[1]. Pese a esas recesiones, se ha seguido generando riqueza; otra cuestión es a costa de qué y de quienes.

Si centramos la vista en los últimos 40 años, en la Comunidad Autónoma del País Vasco, la riqueza se ha duplicado, pese a la Gran Recesión de 2008. La otra cara de la moneda es la de las personas asalariadas, cuya participación en la riqueza ha disminuido desde 2006. Sin embargo, la riqueza que cada trabajador o trabajadora genera ha aumentado de 28.400 euros anuales en el año 2000 a 46.100 euros en el 2019. Esta es la situación en la que nos encontrábamos antes del estallido de la pandemia. Una larga década de reformas a favor del Capital, en la que las reformas laborales antiobreras han extendido por enésima vez la precariedad. La Gran Recesión y esas reformas siguen transformando el mercado laboral a día de hoy, ahora acelerada, con una contrarreforma laboral que no llega y no pasará del remiendo.

Los problemas estructurales del capitalismo ya estaban ahí, y la Gran Recesión de 2008 sólo los ha agravado. Un ejemplo de ello es que la tasa de ganancia en las principales economías imperialistas ha estado en declive a largo plazo[2], tal como han analizado los economistas Michael Roberts y Esteban Maito[3], antes de la Gran Recesión ya llevaba una tendencia descendente. Pese a la salida que se le quieren dar desde los diferentes gobiernos, ese camino descendente se sigue apuntalando; y el covid no ha hecho más que acelerar esa tendencia. Si nos fijamos en lo que corresponde al mundo del trabajo, desde 2008 el desempleo ha aumentado, hay menor población activa (esto es, menos personas trabajando o buscando trabajo), y se ha dado una disminución salarial real. Las mujeres y las personas jóvenes son las que más perjudicadas salen. A corto plazo, lo más probable es que los cuadros técnicos sean los siguientes en ver sus condiciones laborales y salariales cercenadas, tras hacer que cobrar salarios de mil euros sea casi una suerte para muchas trabajadoras. Es poco sostenible para el sistema reducir los salarios de 800 euros, que es a donde han llevado las reformas y estrategias empresariales durante la pasada década; pero todavía hay margen para salarios de tramos superiores.

Tenemos el mantra de la recuperación económica y el maná de los fondos europeos, tras haber recibido el visto bueno de la Comisión Europea. Es evidente que los beneficiarios de los fondos van a ser las grandes empresas y entidades financieras, además de las grandes consultoras. Esto no deja de ser otro acaparamiento de una élite económica a costa de la gran mayoría de la población, la cual apenas se va a beneficiar. Ya veremos en los próximos años el coste que vamos a tener que pagar en reducción de derechos sociales y profundización de las privatizaciones, algo que hasta ahora se está omitiendo, cuestión que se pospone tratar en los próximos años.

Esta es la foto que tenemos frente a nosotras, esto es uno de los balances de los últimos 13 años, del inicio de la Gran Recesión hasta hoy. Sin embargo, en esta constante lucha de clases, no todo es recibir. Donde se hace un trabajo específico en busca de la unidad de clase, donde se logra cohesionar plantillas, más allá de la guerra de siglas y servilismos sindicales; donde se supera el sindicalismo de concertación social, el sindicalismo dependiente del partido y el sindicalismo que sólo se tiene como objetivo a sí mismo, se hace frente y se resiste. Y hasta se vence al capital, aunque sea solo en una batalla. Valgan como ejemplos las luchas de múltiples empresas que están saliendo a protestar de manera conjunta.

Pero va más allá. La pandemia trajo una aceleración en la organización de base en múltiples aspectos; recuperando el concepto libertario del apoyo mutuo, se generaron redes de solidaridad que se mantienen latentes; se aceleró la organización del sindicalismo de barrio, con los diferentes sindicatos de vivienda. Porque la lucha de clases abarca todos los aspectos de la vida, no solo el mundo laboral.

Tenemos una década clave por delante. Una década en la que se van a sentar las bases para hacer frente a la crisis multisistémica en la que nos estamos introduciendo a un ritmo exponencial. Porque para hacer frente al cambio climático, necesitamos organización más allá de la política parlamentaria. Y una de las claves para por reorganizarnos en clave de clase social, dejando de lado ideales de clase obrera que no dejan de ser reduccionistas. Necesitamos organizarnos desde la pluralidad de los sujetos que componemos esa clase trabajadora, buscar los puntos que nos unen y plantar cara desde la diversidad. Porque no nos queda otra alternativa.

No hay partido que nos vaya a dar la solución, eso está en manos de los y las trabajadoras. No debemos creer en la recuperación post-covid, ya tenemos el ejemplo de la recuperación de la Gran Recesión de 2008. Tenemos grandes retos por delante, pero con duro trabajo, es posible lograr un mundo mejor para todas. Ese es nuestro reto.


[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-53303499

[2] https://www.sinpermiso.info/textos/una-tasa-de-ganancia-mundial-un-nuevo-enfoque

[3] https://www.sinpermiso.info/textos/mas-sobre-la-tasa-de-ganancia-mundial